¿Cómo mantener vivo el romance en el matrimonio mientras criamos hijos?

Mantener vivo el romance en el matrimonio es uno de los mayores retos que las parejas enfrentan. En el noviazgo, ese maravilloso «enamoramiento mágico» está siempre a flor de piel y también es así en la etapa de «luna de miel» del matrimonio. Pero conforme maduramos en el amor, y se presentan nuevas responsabilidades empezamos a dejar el romance de lado e involucrarnos en proyectos, metas y compromisos como familia que nos hacen olvidar que, antes que todo, somos pareja.

Una de las etapas en donde mantener vivo el romance en el matrimonio es más retador, es cuando tenemos hijos y nos toca desempeñar la maravillosa misión de cuidarlos, guiarlos y prepararlos para la vida. Es en esta temporada donde más intencionales tenemos que ser en cuidar el uno del otro.

En el siguiente artículo, escrito por Ashley Willis para el blog «Marriage Today» podemos aprender más sobre cómo alcanzar esta meta.

Criar a los hijos es siempre una bendición  y  privilegio, pero si no tenemos cuidado, puede afectar en gran medida al matrimonio. Cuando descuidamos a la pareja durante ese tiempo, el romance  va muriendo poco a poco. Mi esposo y yo hemos conocido parejas que lo hicieron y decidieron separarse o incluso divorciarse, simplemente porque “dejaron de amarse” uno al otro.  Es una triste situación que puede prevenirse.

Tres errores que pueden destruir el matrimonio cuando criamos hijos

Mientras conocía sus historias, me di cuenta que esas parejas tenían varias cosas en común que provocaron el fin de su matrimonio.

  1. No pasaron tiempo juntos sin los niños.

No tuvieron citas románticas, noches solos o vacaciones sin los niños. Sobrevivieron el día a día, difícilmente haciendo tiempo para la pareja. Se convencieron de que no necesitaban de tiempo a solas, que no era necesario hacer algo para mantener vivo el romance en el matrimonio y eso definitivamente afectó su unión.

  1. Pusieron su matrimonio en segundo lugar y a los hijos primero.

Como padres, queremos hacer todo lo posible para cuidar bien a nuestros hijos y ponerlos en primer lugar aparenta ser una buena decisión. Sin embargo, esas parejas asumieron que su matrimonio no necesitaba de atención durante el tiempo que crecían sus hijos y su relación pagó el precio.

  1. Cayeron en la trampa del “matrimonio zombie”.

Esperaban que su matrimonio funcionara en automático. Se convencieron de que iban a tener tiempo de mantener vivo el romance en el matrimonio después, una vez que los hijos dejaran el hogar. Desafortunadamente, no pudieron hacerlo porque el matrimonio no sobrevivió.

Trágicamente, esas decisiones son muy comunes; sin embargo, existen acciones que podemos hacer para contrarrestarlas y mantener vivo el romance en el matrimonio, mientras criamos juntos a nuestros hijos.

Acciones para mantener vivo el romance en el matrimonio durante la crianza

En primer lugar, debemos nutrir nuestro matrimonio diariamente: dialogar con la pareja regularmente, mostrar afecto, escuchar atentamente, compartir notas de amor, acostar a los niños temprano para pasar tiempo a solas, etc.

Además, cuando exista un desacuerdo, necesitamos resolverlo a tiempo y amorosamente; no asumiendo que la situación se resolverá “por sí misma” conforme pase el tiempo. No pasará. Debemos comunicarnos no solo por cuestiones concernientes los hijos, sino también para compartir nuestros anhelos, sueños, temores, etc.

En segundo lugar, necesitamos establecer regularmente una cita a solas como prioridad. Incluso si no contamos con presupuesto, si no tenemos tiempo o si los hijos no pueden estar sin nosotros, necesitamos pasar tiempo a solas con la pareja. Es un momento para desconectarse y cargar pilas, especialmente si se tienen niños pequeños o adolescentes difíciles.

Todos necesitamos un tiempo de descanso, por lo que es importante llevar a cabo esta actividad por el bien de toda la familia. Si no tienen dinero, pudieran conseguir el apoyo de amigos de confianza para cuidar a sus hijos cada mes o conseguir una niñera a través de recomendaciones de personas confiables como vecinos, amigos en la iglesia o centros comunitarios. Involucra un esfuerzo extra pero lo vale, ya que ese preciado tiempo juntos ayudará a mantener vivo el romance en el matrimonio.

Por último, debemos resistir la tendencia a dejar al matrimonio “en automático” o “en espera” mientras nos dedicamos por entero a la crianza de los hijos. Simplemente no va a funcionar. El mejor regalo que podemos dar a nuestros hijos es verlos crecer en un ambiente en el que sus padres viven un matrimonio saludable, feliz y amoroso que establece un buen ejemplo.

Debemos dar prioridad al esposo o esposa y al matrimonio, antes que a los hijos, para cultivar y mantener una buena relación de pareja.  Podemos hacerlo y al mismo tiempo asegurarnos de que las necesidades de nuestros hijos sean cubiertas; no se trata de una decisión solo esto o aquello, sino armónica.

Como padres, fomentamos la estabilidad emocional y el sentimiento de seguridad en los corazones de los hijos, en la medida en que saben con certeza que sus padres dan prioridad a su matrimonio y que se respaldan entre sí.

 

Adaptación por Patricia Rocha. Artículo publicado en: Marriage Today

pildorasdefe patricia rochaPatricia Rocha, Mexicana, madre de tres hijos jóvenes. Administradora de profesión. Guía del apostolado Talleres de Oración y Vida, fundados por el P. Ignacio Larrañaga OFM (QEPD). Consagrada al Inmaculado Corazón de María y comprometida en dar testimonio del Amor de Dios a través de la alegría y el servicio

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